Yoga Sūtras

Segundo capítulo: sobre la Práctica Espiritual o Sadhāna Pāda

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Disminución de las causas mas evidentes de aflicción (II.1-II.9)

Las acciones para conseguir el estado de yoga son: ascetismo, estudio de sí mismo y devoción al ser supremo (II.1); el objetivo de estas acciones es provocar la interiorización completa y disminuir las causas de aflicción (II.2); las causas de aflicción son: ignorancia esencial, conciencia de existencia individual, pasión, rechazo incontrolado e instinto de supervivencia (II.3); la ignorancia esencial es el campo de cultivo donde germinan las otras causas de aflicción, ya estén latentes, atenuadas, subyugadas o activas (II.4); la ignorancia esencial es considerar permanente, puro, agradable y real, lo que es impermanente, impuro, doloroso e irreal (II.5); la conciencia de existencia individual se entiende como si fuera la identificación entre la energía que observa y la energía de la observación (II.6); el deseo es consecuencia de las experiencias placenteras (II.7); el rechazo es consecuencia de las experiencias dolorosas (II.8); el instinto de supervivencia surge incluso en el erudito, puesto que se sostiene a si mismo (II.9)

 

Causas sutiles de aflicción (II.10-II.11)

Las causas de aflicción, en su manifestación sutil, pueden evitarse mediante un proceso de involución (II.10); los procesos mentales que surgen de las causas de aflicción se evitan con la meditación (II.11)

 

Karma (II.12-II.14)

Las causas de aflicción son el origen del depósito de acciones, cuyos efectos se experimentan en la vida presente y en las futuras (II.12); mientras exista el origen del depósito de acciones, es decir, las causas de aflicción, sus consecuencias serán: una existencia terrenal mas o menos larga, en un entorno social determinado que proporcione las experiencias adecuadas (II.13); estos tres condicionamientos tienen efectos agradables o desagradables de acuerdo a su origen en acciones meritorias o demeritorias, respectivamente (II.14);

 

Todo es dolor (II.15-16)

Para el de recta visión, en última instancia, todo es dolor a causa de los sufrimientos inherentes al cambio continuo de la materia, a la ansiedad por conseguir algo y a los condicionamientos heredados, así como por el conflicto entre los movimientos de las cualidades fundamentales de la materia (II.15); se debe evitar el dolor aún no surgido (II.16);

 

El origen del dolor (II.17-24)

El origen del dolor es la conexión entre lo-que-observa y lo-que-es-observado (II.17); lo-que-es-observado, que llega a nuestro conocimiento a través de la interacción entre los elementos básicos y las percepciones de los sentidos, y cuya naturaleza esta compuesta de luminosidad, actividad e inercia, tiene como razón de ser la liberación de lo-que-observa a través de la experiencia (II.18); los principios fundamentales se manifiestan en cuatro niveles: lo indeterminado, la primera determinación, lo sutil y lo concreto (II.19); lo-que-observa, que es solo observación, se mantiene puro, aún cuando es consciente de los pensamientos que surgen (II.20); la razón de ser de lo-que-es-observado es solamente ser objeto de lo-que-observa (II.21); lo-que-es-observado deja de existir con respecto al que capta su significado, pero permanece por el hecho de ser común a otros (II.22); la conexión entre lo-que-observa y lo-que-es-observado tiene su razón de ser en la captación de la auténtica naturaleza de los poderes de ambos, propietario y propiedad (II.23); la ignorancia esencial es el origen de la conexión entre lo-que-observa y lo-que-es-observado (II.24);

 

La discriminación (II.25-27)

La conexión entre lo-que-observa y lo-que-es-observado desaparece con la ausencia de la ignorancia esencial; es la completa cesación, el aislamiento trascendental de lo-que-observa con respecto a lo-que-es-observado (II.25); el medio para obtener la cesación de la ignorancia esencial es el firme conocimiento discriminatorio (II.26); la intuición trascendental de siete pasos es la última etapa del firme conocimiento discriminatorio (II.27);

 

Los ocho pasos del yoga (II.28-II.29)

La práctica continuada del yoga de ocho pasos destruye las impurezas y lleva la creciente luz de comprensión hacia el conocimiento discriminatorio (II.28); los miembros del yoga de ocho pasos son: abstenciones, observancias, posiciones, control de la energía fundamental, abstracción sensorial, concentración, meditación e interiorización completa (II.29)

 

Yamas y Niyamas, pasos 1 y 2 de 8 (II.30-II.34)

Las abstenciones son: abstenerse de causar daño, de mentir, de robar, de placeres sensuales y de riquezas (II.30); las abstenciones constituyen el gran compromiso cuando se extienden con respecto a todo, independientemente de situación social, lugar, momento o circunstancias personales (II.31); las observancias son: limpieza, contentamiento, ascetismo, estudio de sí mismo y devoción al ser supremo (II.32); las ideas contrarias a las abstenciones y las observancias se evitan mediante la consideración de los opuestos (II.33); acciones tales como ocasionar daño y similares, que proceden de ideas contrarias a las abstenciones y las observancias, pueden ser efectuadas por uno mismo, mandadas efectuar o ser simplemente aceptadas; pueden estar basadas en la codicia, la ira o el engaño; y pueden ser de carácter débil, moderado o intenso; sus consecuencias son dolor e ignorancia interminables; por esto se debe practicar la consideración de los opuestos (II.34)

 

Beneficios de Yamas y Niyamas (II.35-II.45)

Cuando la abstención de ocasionar daño se establece en el yogui con firmeza, se abandona toda hostilidad en su presencia (II.35); cuando la abstención de mentir se establece en el yogui con firmeza, las acciones y sus frutos están en conexión (II.36); cuando la abstención de robar se establece en el yogui con firmeza, surge ante él toda clase de riquezas (II.37); cuando la abstención de placer sensual se establece en el yogui con firmeza, se adquiere gran vitalidad (II.38); cuando el yogui se establece con firmeza en la abstención de riquezas surge en él todo el conocimiento sobre “el cómo y el porqué” de la existencia (II.39); la limpieza conduce al deseo de protección del propio cuerpo evitando el contacto negativo con cualquier otro (II.40); la limpieza produce además, purificación mental, alegría, atención, dominio de los sentidos y capacidad para la autoobservación (II.41); a través del contentamiento se obtiene felicidad insuperable (II.42); a través del ascetismo, mediante la destrucción de las impurezas, perfección del cuerpo y los sentidos (II.43); a través del estudio de sí mismo, surge la conexión con la deidad personal (II.44); a través de la devoción al ser supremo se logra plenamente la interiorización completa (II.45)

 

Āsana, paso 3 de 8 (II.46-II.48)

Las características de la postura son: firmeza y comodidad (II.46); la postura se vuelve firme y cómoda mediante la relajación de la tensión y la identificación completa con el infinito (II.47); a partir de entonces, una vez que se perfecciona la postura, al yogui no le afectan las situaciones extremas (II.48)

 

Prāṇāyāma, paso 4 de 8 (II.49-II.53)

Cuando al yogui ya no le afectan las situaciones extremas, debe practicarse el control de la energía fundamental mediante la interrupción de los procesos ordinarios de inhalación y exhalación (II.49); el control de la energía fundamental, prolongado y sutil, expiratorio, inspiratorio o fijo en su movimiento, se mide en base al espacio recorrido por dicha energía, al tiempo invertido en el recorrido y al número de respiraciones (II.50); el cuarto movimiento de control de la energía fundamental trasciende los ámbitos expiratorio e inspiratorio (II.51); de esta forma, con el control de la energía fundamental, se atenúa el velo que oculta la luz del conocimiento (II.52); el control de la energía fundamental también proporciona aptitud de la mente para la concentración (II.53)

 

Pratyāhāra, paso 5 de 8 (II.54-II.55)

La abstracción de las sensaciones recibidas a través de los sentidos se asemeja a la auténtica naturaleza de la mente cuando se desconecta de sus objetos (II.54); de esta forma, con la abstracción sensorial, se logra la suprema obediencia de los sentidos (II.55)

 

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