Yogadarshana
Yamas y
Niyamas: principios universales y preceptos individuales
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principios universales y preceptos individuales
Yamas — Niyamas
La persona común es incapaz de aislarse de forma
absoluta de su entorno. Por esta razón, en los Yoga Sūtras se recomienda
una línea de sentimientos a desarrollar ante distintas actitudes de los demás
que pueden presentarse y afectar al yogui.
La mente se
pacifica produciendo amistad, compasión, alegría y ecuanimidad hacia
situaciones de felicidad, desgracia, mérito y demérito, respectivamente (I.33)
El yoga no dispone de un orden moral
estructurado “desde fuera”, pero sí proporciona una línea general de conducta
ante los demás y ante uno mismo; toda moralidad existe para el yogui en función
de la liberación, que es el único bien absoluto. Los Yamas y Niyamas
conforman la guía ética del yoga. En occidente, cada vez más, sirven de base
para un código ético de conducta entre profesores de yoga y entre éstos y sus
alumnos.
Yamas (principios universales)
Las
abstenciones son: abstenerse de causar daño, de mentir, de robar, de placeres
sensuales y de riquezas (II.30)
1. Ahiṃsa: amabilidad, no-violencia,
compasión por uno mismo y por los demás. Ser consciente de cómo nos tratamos a
nosotros mismos, a los otros y al entorno. Hay que relacionarse con todo y en
todos los sentidos con extremo cuidado. Nos dañamos a nosotros mismos cuando
tratamos sin respeto a los demás seres vivos y al medio ambiente.
No causar daño (ahiṃsa) es la actitud
fundamental. Aunque su estimación sea muy subjetiva, esta actitud debe tomarse
en sentido amplio ya que con su práctica el yogui tiende hacia la armonía y la
serenidad emocional. Realmente, no es posible actuar sin ocasionar
absolutamente daño alguno; la recomendación consiste en optar siempre por la
acción menos dañina para los demás. Actuando así, poco a poco se extenderá
dicha actitud en el entorno
Cuando la
abstención de ocasionar daño se establece en el yogui con firmeza, se abandona
toda hostilidad en su presencia (II.35)
2. Satya: verdad de pensamiento,
palabra y comunicación. Formular palabras antes de decirlas. Hay que decir la
verdad cuando y solo cuando es buena para los demás.
Comunicarse con sinceridad (satya) es otra
condición fundamental para relacionarse con los demás; implica valor y dominio
de sí para armonizar los actos que se ejecutan con las palabras pronunciadas;
sin embargo, al estar sometida a la actitud anterior, la palabra que se
profiera nunca debe suponer un perjuicio para otro. Hay que decir la verdad
cuando y solo cuando es buena para los demás. Una vez arraigada, esta actitud
también se extiende en el entorno
Cuando la
abstención de mentir se establece en el yogui con firmeza, las acciones y sus
frutos están en conexión (II.36)
3. Āsteya: no robar, no tomar lo que
se sabe que no es nuestro. El robo es el resultado de creer que nos falta algo,
lo cual es contrario a la ley universal de la abundancia. Primero, hay que
rechazar el deseo de apropiarse de lo que no es nuestro; más adelante, hay que
trabajar para cambiar la creencia
interior que conduce a tal deseo.
La honradez (āsteya) supone el control
del deseo por lo material. Tiene que ver con el respeto a los otros, con la
humildad personal y con la confianza que paralelamente desarrollan los demás
ante una persona honrada.
Cuando la
abstención de robar se establece en el yogui con firmeza, surge ante él toda
clase de riquezas (II.37)
4. Brahmacarya: moderación sexual,
conservación de la energía, abstinencia, celibato. Evitar los excesos sexuales,
que suponen la forma más rápida de agotar las fuerzas vitales y desviar al
yogui de su camino. No se niega la sexualidad, pero no hay que ser gobernado
por ella. El yoga permite liberarse del apego a la sexualidad sin negar sus
virtudes.
Brahmacarya, el control sensual, supone perseverancia en el
camino hacia la verdad; es la constancia en la práctica del camino elegido ante
las dificultades externas que puedan presentarse.
Tradicionalmente se ha llegado a identificar con la
castidad puesto que, de acuerdo con su etimología, la palabra hace referencia a
la adopción de la forma de vida del seguidor de Brahma, es decir del
monje hindú errante, el cual mantenía generalmente voto de castidad. Sin
embargo, debe tomarse en un sentido mas amplio (como todas estas
recomendaciones de conducta) y adaptarse al entorno social y temporal del
practicante. En este sentido, implica el control de los placeres sensuales de
todo tipo, para que éstos no dominen al yogui y lo aparten de su práctica.
Cuando la
abstención de placer sensual se establece en el yogui con firmeza, se adquiere
gran vitalidad (II.38)
5. Aparigraha: confianza en uno mismo,
no atesorar, no acaparar, no codiciar, generosidad en espíritu y acción.
Aceptar estrictamente lo que se necesita y rechazar el resto. No gastar energía
deseando lo que otros poseen (envidia). Autoresponsabilidad (entender que
creamos nuestra vida a cada momento), actuar para progresar y conectar con el
sentimiento interno de totalidad, son requisitos indispensables para el
desarrollo de aparigraha.
Aparigraha es un complemento de āsteya que acentúa
la pobreza voluntaria; significa “recibir exactamente lo que es justo” a fin de
no crear obligaciones ni ataduras. Supone firmeza en poseer lo justo y
necesario. Esta actitud de no acumulación aparta al yogui del deseo material
logrando que todos los esfuerzos se encaminen hacia el objetivo final.
Cuando el
yogui se establece con firmeza en la abstención de riquezas surge en él todo el
conocimiento sobre “el cómo y el porqué” de la existencia (II.39)
Niyamas (preceptos individuales)
Las observancias son: limpieza,
contentamiento, ascetismo, estudio de sí mismo y devoción al ser supremo (II.32)
1. Śauca: limpieza, pureza, cuidado
del propio cuerpo y de lo que le rodea. Nuestro entorno refleja e influye en
nuestro interior. Hay que acentuar la limpieza y el orden en todo lo que nos
rodea. Cuanto más consideremos nuestro entorno como un templo, más nos
acercaremos a lo Divino.
La limpieza
o purificación en sentido amplio, śauca, es una actitud personal
básica que permite apreciar la imperfección personal y social a fin de alentar
el trabajo hacia su eliminación
La limpieza conduce al deseo de
protección del propio cuerpo evitando el contacto negativo con cualquier otro (II.40)
La limpieza produce además,
purificación mental, alegría, atención, dominio de los sentidos y capacidad
para la autoobservación (II.41)
2. Saṃtoṣa: contentamiento, voluntad de
aceptar lo que se presenta, lo cual conduce hacia la gratitud. La gratitud y la
satisfacción conectan con el sentido de saṃtoṣa.
Saṃtoṣa
es algo mas que un simple conformismo pues no es una actitud pasiva sino una
actitud de aceptación del “aquí y ahora” para impedir la fuga evasiva hacia el
pasado añorado o hacia el futuro ideal de un sueño.
El
contentamiento, saṃtoṣa, sirve para desarrollar la
ecuanimidad y la humildad, adoptando una actitud totalmente altruista, de
desapego ante lo material, todo lo cual llega a proporcionar, por contra, gran
satisfacción.
A través del contentamiento se
obtiene felicidad insuperable (II.42)
3. Tapas: disciplina, ardor en las
propias aspiraciones, fuego, uso del poder de elección para superar tamas,
la inercia, y desarrollar un fuerte sentido de plenitud. “No permanezcas
demasiado tiempo en una situación agradable”.
Tapas
es ascetismo, autodisciplina, fuerza de voluntad, devoción austera hacia la
práctica. Significa practicar manteniendo la serenidad ante los opuestos; para
ello es preciso desarrollar una gran fuerza de voluntad basada en el interés y
la autodisciplina. Correctamente practicado no supone sufrimiento, sino un
fuerte sentido de plenitud.
A través del ascetismo,
mediante la destrucción de las impurezas, perfección del cuerpo y los sentidos
(II.43)
4. Svādhyāya: estudio de sí mismo,
estudio de textos. Dedicar cierto tiempo cada día para reflexionar y aprender
de nuestras acciones. Leer obras inspiradoras que pueda asimilar nuestra
conciencia.
La
autoinvestigación metafísica, svādhyāya, se fundamenta, en
general, en buscar el máximo acercamiento a la comprensión de la realidad
utilizando la reflexión y el estudio. Profundizando en el estudio de sí mismo se
avanza hacia la conciencia de la propia ignorancia fundamental.
A partir del estudio de sí
mismo surge la conexión con la deidad personal (II.44)
5. Īśvarapraṇidhāna: renuncia a los frutos de
nuestras acciones, sumisión a lo Absoluto. No es la acción lo que cuenta, sino
la intención que se esconde detrás. Hay que encontrar la forma de hacer que las
acciones surjan del amor auténtico y ofrecerlas a lo Divino. Esto conduce a la
liberación ante el apego y las ilusiones de éxito y fracaso.
La sumisión
a lo absoluto, el desprendimiento, īśvarapraṇidhāna,
supone el abandono de todos los frutos de la acción en favor del Sí Mismo
Especial (īśvara, Dios, Totalidad, Ello, lo Absoluto, etc) a
que se hace referencia en los Yoga Sūtras; con esta recomendación se
persigue actuar correctamente, con el fin de cumplir con el propio deber, por
el deber mismo.
A través de la devoción al ser
supremo se logra plenamente la interiorización completa (II.45)
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