Yoga Sūtras
Aforismos
sobre Yoga de Patañjali
Samādhi Pāda
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Actualizado: 01/08/09
tÇ àTyyEktanta Xyanm! . 2.
tatra pratyayaika-tānatā dhyānam ||2||
dhyāna es el
sostenimiento prolongado de las ideas que se presentan durante el estado de dhāraṇā
tatra
ahí,
dhyānam
la meditación
pratyaya-eka-tānatā
es el sostenimiento prolongado de las ideas
|
Vyaas Houston |
La unidireccionalidad de un pratyaya ahí (en el punto focal
escogido) es dhyāna-meditación |
|
Georg Feuerstein |
La unidireccionalidad (eka-tānatā) de las ideas
[presentes en la conciencia] con respecto a ese [objeto de concentración] es
meditación (dhyāna) |
|
Christopher Chapple y Yogi Ananda
Viraj |
La extensión ahí de la intención es
meditación |
|
P. V.
Karambelkar |
(1) Ahí (en ese punto), (2) ahí (en
el proceso de dhāraṇā),
dhyāna es (tener) una
sujección continua a la experiencia de un (único sujeto) |
|
James
Haughton Woods |
La concentración de la idea que se
presenta en ese [lugar] es contemplación |
|
30. Phulgenda Sinha |
La incesante implicación de la mente
hacia el objeto (de concentración) es Dhyāna
(Meditación) |
Vocabulario
tatra: ahí, en
aquello, en eso, allí, en ese caso, en esa ocasión, de acuerdo a algo.
pratyaya-:
noción, intención, idea presente; 1) representación, conocimiento; 2)
pensamiento que surge, aparece o se muestra, es decir, aquello que viene al
encuentro de la conciencia, paso final en la formación gestáltica; 3) denota
cualquier contenido de la conciencia, incluyendo las modificaciones mentales (vṛtti) y el
conocimiento trascendente (prajñā).
eka-: uno, solo,
solitario, único.
tānatā: (f, nom,
sg) extensión, alargamiento.
ekatānatā: (f, nom,
sg) continuidad,
sostenimiento prolongado, flujo unidireccional constante.
dhyāna (dhyānam): (n, nom, sg)
meditación, contemplación; 1) flujo unidireccional de la mente en torno a un objeto; 2) séptimo miembro del yoga de ocho pasos (aṣṭāṅga).
Vyāsa —
Yoga-Bhāṣya (s. V.)
tasmin
deśe dhyeyālambanasya pratyayasyaika-tānatā sadṛśaḥ
pravāhaḥ pratyayāntareṇāparāmṛṣṭo
dhyānam ||2||
La meditación (dhyāna) es un flujo de ideas que
surgen de forma continua y coherente, sin ser perturbadas por otras ideas, en
relación al soporte del objeto de concentración en ese punto (mencionado en el
comentario del aforismo anterior).
—Una vez que la mente ha sido
fijada en un punto cualquiera, el yoguin debe esforzarse porque en su mente se
mantenga un solo contenido, una sola experiencia cognoscitiva, porque una sola
cosa llegue a la conciencia: la representación, la idea, la vivencia o
sentimiento, la sensación, la imagen que él ha elegido como punto de apoyo,
rechazando cualquier representación o vivencia diversa y diferente. El yoguin
debe estar experimentando una sola cosa: la percepción de un solo y único
sentimiento (Tola y Dragonetti “La Filosofía Yoga”).
—Una vez que la mente ha sido
fijada en un punto cualquiera mediante la dhāranā, el yogin debe
esforzarse porque en su mente se mantenga un solo contenido, rechazando
cualquier idea o vivencia diversa o diferente que se inmiscuya. Y, además,
enfocando, por decir así, ese solo y único contenido en el punto elegido en la dhāranā. El Dhyāna es un acto de atención dirigido a un objeto cualquiera
(Tola y Dragonetti, “Yogasūtras de Patañjali”).
—La concentración se transforma en meditación prolongando la
atención sobre el objeto, durante la cual la captación del objeto es directa —instantánea,
nueva e inolvidable. Tal interacción entre objeto y sujeto deja una profunda
impresión que reemplaza la comprensión basada en la memoria y el pasado. El
movimiento desde la dispersión mental hasta la concentración es progresivo. El
paso de la concentración a la meditación, sin embargo, es repentino e
instantáneo, creando una ruptura en la decreciente curva de actividad mental.
La meditación es una interacción entre lo interno y lo externo, expresada
mediante un destello de conocimiento sobre el objeto elegido (Bouanchaud,
Bernard “The Essence of Yoga”).
—En la expresión técnica pratyaya—ekatānatā,
se halla implícito el hecho de que dhyāna es, por decirlo así, una
continuación lineal de ekāgratā tal
como se alcanza con la técnica de dhāranā. Incluso aunque la absorción meditativa
es una evolución de dhāranā, se trata realmente de un
estado mental con características distintivas propias. Mientras que en dhāranā la mente permanece como si
estuviera sujeta en un espacio restringido, dhyāna
constituye la continuación en tal estado de restricción de tal forma que la
experiencia correspondiente permanece uniforme y homogénea a pesar de las
posibles variaciones de la situación externa e interna
(Feuerstein, Georg “The Philosophy of Classical Yoga”).
—Pratyaya (ideación)
es el término general dentro del cual los vṛttis son solo una subcategoría. La
razón de esta sugerencia es que según II.11, los vṛttis deben conquistarse mediante la
meditación (dhyāna). Ahora bien, si esto es así, ¿qué son las prajñās (intuiciones de sabiduría) que
surgen en los diferentes estados de samprajñātasamādhi? Claramente son actividades
mentales, aunque de una naturaleza mucho mas refinada que los vṛttis.
Por tanto, las actividades mentales son dos tipos de pratyaya:
(i) fluctuaciones groseras, que Patañjali
denomina vṛttis, y (ii) fluctuaciones sutiles, que por deducción,
denominamos prajñās. Los vṛttis se controlan con la meditación (II.11), mientras
que los prajñās (como en samprajñātasamādhi) se controlan con el asamprajñatasamādhi.
Las semillas kármicas (bījas) en las profundidades de la
mente se eliminan finalmente con la perfección de asamprajñātasamādhi, dando lugar al dharmameghasamādhi
(Feuerstein, Georg –Konchog— Traditional
Yoga Studies).
—La prolongada y profunda
concentración lleva al estado de absorción meditativa, o dhyāna, en el cual el objeto se mantiene en la mente y llena todo
el espacio de la conciencia. Todas las ideas que aparecen (pratyaya) giran alrededor del objeto de concentración y se
acompañan de una emotiva disposición que puede ser descrita como “serenidad”, “paz”
o “calma”. No hay pérdida de lucidez, sino que mas bien el sentido de alerta
parece intensificarse (Feuerstein, George “Textbook of Yoga”).
—Según J.W. Hauer, dhyāna es un dhāranā profundizado y creativo,
durante el cual el objeto interno se ilumina mentalmente. La estricta
concentración de la conciencia en un objeto se suplementa ahora con una
contemplación observadora de su auténtica naturaleza. El objeto esta, por
decirlo así, colocado ante la conciencia contemplativa en todos sus aspectos y
se percibe como un todo. Se examinan sus distintas características hasta que se
comprende su auténtica naturaleza y se vuelve trasparente... Esto se acompaña
de una cierta disposición emotiva. Aunque la facultad de razonamiento se
agudiza y clarifica, sería erróneo pensar que dhyāna es simplemente un proceso lógico-racional: el que
contempla debe penetrar el objeto con todo su corazón, dado que él mismo es el
máximo interesado en la experiencia espiritual que le conducirá a la
participación óntica y a la emancipación de todos los impedimentos y ataduras
restrictivas (Feuerstein, Georg “The Philosophy of Classical Yoga”).
—La diferencia entre dhāranā y dhyāna es que dhāranā se
ocupa mas de la eliminación de las ondas de pensamiento fluctuantes a fin de
alcanzar la concentración unidireccional; en dhyāna,
el énfasis radica en el mantenimiento de una observación contemplativa regular
y profunda (Iyengar, BKS “Luz sobre los Yoga Sūtras de Patañjali”, p.
260).
—La sintonicidad con el acto
único de experimentación del vacío puro del espacio se llama dhyāna. Cuando todas las otras experiencias se funden en una sola
experiencia del vacío total del espacio, el tiempo llega a detenerse. El
movimiento temporal es significado por una sucesión de experiencias que llegan
una tras otra. Cuando esta sucesión se disuelve en una experiencia única del
espacio vacío, dentro y fuera el tiempo debe llegar necesariamente a detenerse.
Esto es dhyāna (Desphande,
P.Y. “El auténtico Yoga”).
—Dhyāna es una corriente de pensamiento unificado; y según Vyāsa, es un
continuum del esfuerzo mental para asimilar el objeto de la meditación, libre
de cualquier otro esfuerzo de asimilación de otros objetos; según Vijñāna
Bhikṣu, cuando en el punto donde se ha practicado el dhāranā, el espíritu consigue mantenerse
bastante tiempo ante sí mismo, bajo la forma del objeto de meditación, sin
ninguna interrupción provocada por la intrusión de otra función, entonces se
llega al dhyāna. [Meditación yogui con
respecto al fuego: (la meditación comienza por la concentración, el dhāranā, sobre algunas brasas ardientes que
se encuentran delante del yogui); no solamente aquella revela al yogui el
fenómeno de la combustión y su sentido profundo, sino que además le permite:
(i) identificar el proceso fisicoquímico que se opera en la brasa al proceso de
combustión que tiene lugar en el interior del cuerpo humano; (ii) identificar
este fuego al fuego solar, etc; (iii) unificar el contenido de todos esos
fuegos, con el fin de obtener una visión de la existencia considerada como “fuego”;
(iv) penetrar en el interior de ese proceso cósmico, ya hasta el nivel astral
(sol), ya hasta el nivel fisiológico (el cuerpo humano), ya hasta el nivel
infinitesimal (la partícula de fuego); (v) reducir todos esos niveles a una
modalidad común a todos, o sea la prakṛti considerada como “fuego”; (vi) “dominar”
el fuego interior, merced al prānāyāma, al
suspender la respiración (respiración = fuego vital); (vii) finalmente,
extender, gracias a una nueva “penetración”, este “dominio” a la brasa que esta
en ese momento delante de él (porque si el proceso de combustión es idéntico a
través de todo el universo, todo “dominio” parcial de ese proceso conduce
infaliblemente a su “dominio” total)] (Eliade, Mircea “Yoga, inmortalidad y
libertad”).
—En dhyāna cuando estamos interesados en una cosa especial y
empezamos a investigarla, hay una unión entre yo mismo y esta cosa; esto es,
hay una comunicación perpetua y continua entre mi mente y el objeto. Si hay
esta comunicación, es dhyāna. Dhāranā es el contacto. Dhyāna es
la comunicación (Desikachar, TKV “Yoga”).
—Centrada la mente en un objeto
con el dhāranā, se pasa de un modo natural a
una exploración, que es una etapa en el progreso de la memoria hacia la
intuición. La posición ante el objeto ya no es pasiva, recurriendo a una
captación dinámica del mismo. El objeto puede ser explorado en cuanto a su
forma, tamaño, color, respuesta a los diversos sentidos, si se trata de un
objeto exterior neutro, o bien se desplegará en sus contenidos lógicos o
emocionales si el objeto es una verdad, una idea filosófica o una virtud moral.
En ambos casos la mente sigue la senda de la identificación. La meditación no
es discursiva en el sentido de tránsito de un tema a otro ya que el raciocinio
supondría desencadenar los mismos procesos que se intenta paralizar. Si el
objeto es un principio filosófico o religioso, podrá haber un discurso o
análisis previo a fin de acumular datos. Pero tales recursos deben quedarse
como prolegómenos que mas tarde sirvan de ambientación, como música de fondo que
paulatinamente va apagándose (Moreno Lara, Xavier “El Yoga clásico”).
—Dhyāna es el caudal unificado del pensamiento, continuum mental
que excluye toda tensión para asimilar el objeto de la meditación sin
esforzarse por asimilar otros distintos. En ningún momento el continuum intenta
precisarse y enriquecerse con asociaciones, analogías, símbolos, etc. Sin
embargo, este estado puede interrumpirse por medio de estímulos externos de
intensidad suficiente. La “centración” no es un esfuerzo tenso “muy voluntarista”,
sino que se trata de un proyecto de fondo, de una paciencia que consiste en
atraer incesantemente al campo de la conciencia aquello sobre lo que uno desea
centrarse. Es una focalización deliberada que hay que renovar y examinar
constantemente a causa de la tendencia espontánea a la dispersión. Hay que
escapar por un tiempo, no solo de la acción “vigente” en el exterior, sino de
la reflexión dialéctica y de la ensoñación de los momentos vacíos (Auriol,
Bernard “El Yoga y la psicoterapia”).
—Generalmente se considera que
en dhāranā el flujo de jñāna es como las gotas de lluvia, mientras
que en dhyāna es
continuo como un chorro de miel o de aceite (Shankar Bhattacharya, Ram “Yoga
Institute Magazin”).
Śaṅkara
Bhagavatpāda — Yoga-Bhāṣya-Vivaraṇa (s. XIV)
Mientras que en dhāranā hay perturbación con otras
ideas sobre el objeto, incluso aún con la mente establecida solo en dicho
objeto —si se trata del sol, también son objetos de concentración su órbita y
su brillo extremo, pues la mente funciona en tal localización como un proceso
mental puro—, no sucede así con dhyāna, pues solo existe un flujo sobre la
misma idea, no perturbada por ideas de otra clase.
© Yogadarshana – Yoga y
Meditacion