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Actualizado: 29/09/09
Vyāsa —
Yoga-Bhāshya (s. V.)
yasya tu tad eva
cittaṃ viṣayas tasya—
Sin embargo, para él (puruṣa), el objeto es la mente misma.
sda }ataiíÄv&ÄyStTà-ae> pué;Syapir[aimTvat!.18.
sadā jñātāś citta-vṛttayas
tat-prabhoḥ puruṣasyāpariṇāmitvāt
las fluctuaciones de citta son siempre conocidas, a causa de la inmutabilidad de puruṣa, que es su dueño
citta-vrittayas
las fluctuaciones de la mente
sadā
son siempre
jñātāś
conocidas
apariṇāmitvāt
a causa de la inmutabilidad
puruṣasya
del sí-mismo-esencial
tat-prabhoḥ
que es dueño de ellas
|
Vyaas
Houston |
Las vṛtti-definiciones de citta-el campo son siempre conocidas, debido a la inmutabilidad de puruṣa-el sí mismo, que es dueño de ellas (citta-vṛtti) |
|
Georg
Feuerstein |
Las fluctuaciones de la conciencia son siempre conocidas por su “superior”, a causa de la inmutabilidad del Sí-mismo |
|
Christopher
Chapple y Yogi Ananda Viraj |
Las fluctuaciones de la mente son siempre conocidas debido a la inmutabilidad de su dueño, puruṣa |
|
P. V. Karambelkar |
A causa de la inmutabilidad de puruṣa, las citta-vṛttis (las modificaciones funcionales de citta) se vuelven conocidas para (este puruṣa, que es) su dueño |
|
James Haughton Woods |
Ininterrumpidamente, el dueño de éste [complejo mental] conoce las fluctuaciones del complejo mental [y así] el Sí-mismo no sufre cambios |
Vocabulario
sadā:
(indecl) siempre, continuamente.
jña (jñātāḥ):
(f,
nom, pl)
conocidas, sabidas.
citta-:
mente, razón, inteligencia, conciencia; 1) sensación, aquello que es percibido,
aquello sobre lo que la mente se fija; 2) mente o conciencia en su totalidad,
como conjunto de todas sus actividades y funciones; 3) la sede, el órgano, el
conjunto de las funciones, actividades, procesos intelectivos, volitivos y
emocionales del individuo; 4) se compone de intelecto (buddhi, asmitāmatra),
conciencia de existencia individual (asmitā, ahaṃkāra)
y mente sensible (manas);
5) es similar al concepto de instrumento interno (antaḥkaraṇa)
en el sāṃkhya
y el vedānta).
vṛtti (vṛttayaḥ):
(f, nom, pl) modificaciones, giros,
fluctuaciones; 1) remolinos, torbellinos; 2) procesos o actividades.
tad- (tat-): de esos,
de ellos, de aquellos, suyo.
prabhu
(praboḥ): (m, gen, sg) del superior,
del dueño, del amo.
puruṣa (puruṣasya): (m, gen, sg) del sí-mismo-esencial; 1) de lo
que se asimila al observador o sujeto de las experiencias (dṛṣṭa), a la
auténtica naturaleza o naturaleza humana esencial (ātman), a la conciencia-energía o poder
que subyace a la conciencia (citiśakti) y al ser interior (adhyātma); 2) de lo que lo que permanece consciente reflejándose a
si mismo (pratisaṃvedin) en el intelecto (buddhi).
apariṇāma (apariṇāmitvāt):
(n, abl, sg) a causa de la inmutabilidad, es decir,
debido a no experimentar cambio alguno.
Vyāsa —
Yoga-Bhāshya (s. V.)
yadi
cittavat prabhur api puruṣaḥ pariṇameta, tatas
tad-viṣayāś citta-vṛttayaḥ śabdādi-viṣayavaj
jñātājñātāḥ syuḥ | sadājñātatvaṃ
tu manasas tat-prabhoḥ puruṣasyāpariṇāmitvam anumāpayati
||18||
Si el dueño, es decir puruṣa, fuese cambiante como la mente,
entonces sus objetos —los procesos mentales— serían objetos como por ejemplo el
sonido para la mente, es decir conocidos y desconocidos. Puesto que la mente
siempre es conocida por puruṣa, se infiere que (el si-mismo) es inmutable.
—Según el yoga, la mente es sólo materia; por tanto la
mente no puede desear. El impulso viene de algo más profundo. La percepción
pasa por la mente (II.23); así que la calidad de percepción
depende del estado de la mente. El Veedor ve a través de la mente. El papel de
todo lo que vemos no es para servir a la mente, sino para servir al Veedor. Eso
incluye a la misma mente, puesto que la mente es parte de la materia (II.21).
La percepción siempre se efectúa a través de la mente. El estado de percepción
depende del estado de la mente. El único momento en que no hay percepción es
cuando se está en sueño profundo (realmente se trata de un tipo de samādhi tamasico). El Veedor: hay algo que sabe lo que está
pasando. La mente y el cuerpo cambian a lo largo de la vida, pero hay algo
constante que observa el cambio y sigue su patrón. Normalmente no somos
conscientes del Veedor porque hay algo entre ambos. Podemos ser conscientes del
Veedor si/cuando la mente se llena de Él (von Romberg, Margo “Cassandra's
yoga compendium“).
Shankara
Bhagavatpāda — Yoga-Bhāshya-Vivarana (s. XIV)
Existe la percepción directa de
los procesos mentales y resulta incuestionable que siempre son conocidos como
objetos. Además los procesos mentales al ser percibidos de forma directa, se
recuerdan como habiéndose conocido directamente, como por ejemplo un jarrón, y
no bajo el conocimiento que puedan proporcionar la autoridad o la inferencia.
Igualmente se conocen de forma exacta sus formas y nunca son objeto de duda. Si
no fuesen percibidos directamente entonces, igual que los objetos exteriores,
algunos aparecerían dudosos de vez en cuando. Pero, realmente, nunca tenemos
dudas sobre ellos.
Objeción: aún así, si un objeto se conoce completamente en un momento
determinado, se dice que se comprende.
Respuesta: ningún proceso mental sucede si no se conoce por medio de la
percepción directa. Tampoco podría deducirse a partir de un resultado, porque
no podría asegurarse tal resultado.
Puesto que lo que es dudoso no
puede ser un objeto, y los procesos mentales son recordados de forma absoluta,
en sí mismos, independientemente de cualquier objeto, resultan siempre
directamente percibidos. Son el iluminador, instrumento y manifestador del que
percibe, como una luz. No es que exista duda (en su percepción) por medio de
los ojos o de otro órgano de los sentidos; también existe ahí percepción
directa. Igual que las cosas como los jarrones son conocidas gracias a una
iluminación especial, los sonidos resultan conocidos por el oído gracias a una
especial “luz” propia, y así con el resto de los sentidos y sus objetos.
No puede argumentarse que como
no se conoce de forma aislada no se trata de un caso de percepción directa. Los
rayos de dos lámparas se mezclan entre sí de forma inseparable sin que podamos
discriminarlos y, aún así, no podríamos decir que no se los percibe
directamente. De la misma forma, un sentido como la vista mantiene una relación
recíproca con la luz externa que le corresponde y no se conocen de manera
aislada; tampoco puede afirmarse que no exista percepción directa en este caso.
Quien niegue que los procesos mentales son percibidos de forma directa con toda
seguridad también se niega a sí mismo, pues toda percepción depende de algún
proceso mental, y la “luz” de una percepción de forma depende de alguna idea.
El conocimiento y el
desconocimiento de conceptos generales como el sonido debe entenderse como
movimientos de la mente cambiante; de la misma forma, la comprensión e
incomprensión de los objetos de los sentidos corresponde a cambios en los
sentidos.
La proposición es que puruṣa es inmutable; la razón es que
sus objetos son siempre conocidos; el ejemplo de lo contrario lo constituyen la
mente y los sentidos. Puesto que aquí se esta tratando de un perceptor de objetos,
tampoco sirve para rebatir nuestro argumento el poner como ejemplo a un
sí-mismo liberado, pues en este caso no hay objetos.
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