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Tercer capítulo: sobre las facultades excepcionales o Vibhūti Pāda

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Dhāranā, dhyāna y samādhi, pasos 6-8 de 8 (III.1-III.3)

La concentración es la fijación de la mente, en estado de abstracción sensorial, en un solo punto (III.1); la meditación es el sostenimiento prolongado de las ideas que se presentan durante el estado de concentración (III.2); la interiorización completa tiene lugar durante la meditación, cuando en la mente solo brilla el objeto y ésta parece como despojada de su auténtica naturaleza (III.3)

 

Saṃyama es la herramienta mas sutil (III.4-III.6)

Las tres prácticas, es decir, concentración, meditación e interiorización completa, juntas sobre un mismo objeto, constituyen el control mental (III.4); con el dominio del control mental se obtiene la luz del conocimiento trascendental (III.5); la progresión del control mental es gradual (III.6)

 

Lo interno es, en realidad, externo (III.7-III.8)

Éste grupo de tres miembros es interno respecto a los cinco anteriores (III.7); a su vez, incluso éste grupo es un miembro externo respecto a la interiorización completa sin semilla (III.8)

 

Contemplando los cambios sutiles (III.9-III.16)

La transformación inhibidora, propia de la mente en cada momento de quietud, surge cuando desaparecen las impresiones latentes activadoras del estado mental ordinario y aparecen las inhibidoras (III.9); la transformación inhibidora fluye con suavidad gracias a la impresión latente inhibidora (III.10); la eliminación de la distracción y el surgimiento de la atención es la transformación de la mente propia de la interiorización completa (III.11); en la transformación de la mente propia de la interiorización completa, además, la similitud entre la idea que se reprime y la que aparece ahora en la mente, es la transformación denominada de unidireccionalidad de la mente (III.12); por analogía con estas transformaciones, se explican los cambios en la forma constitutiva, característica temporal y estado, respecto de los elementos básicos y los sentidos (III.13); la sustancia inmutable es lo que permanece tras las formas de lo inmóvil, lo activo y lo indeterminado (III.14); la diversidad en las secuencias de los acontecimientos es la razón para la diversidad de las transformaciones (III.15); efectuando el control mental sobre las tres transformaciones: por la forma, las características y el estado, surge el conocimiento del pasado y del futuro (III.16)

 

Experiencias con saṃyama (III.17-III.36)

La natural confusión entre palabras, significados e ideas se debe a la superposición de unos sobre otros; efectuando el control mental sobre la discriminación entre éstos confusos elementos se logra conocimiento sobre los sonidos de todos los seres (III.17); a través de la percepción directa de las impresiones latentes, gracias al control mental, surge el conocimiento de las vidas anteriores (III.18); a través de la percepción directa del pensamiento de otra persona, se obtiene la comprensión de su mente (III.19); pero este conocimiento no tiene como objeto dicho pensamiento junto con su correspondiente soporte objetivo, es decir, con su objeto, a causa de la naturaleza no objetiva de éste (III.20); efectuando el control mental sobre la detención de la energía que hace visible la propia forma corporal, es decir sobre la desconexión entre los ojos de los otros y la luz reflejada por dicha forma, se adquiere invisibilidad —se explica de la misma forma la desaparición del sonido y otros fenómenos parecidos (III.21); efectuando el control mental sobre las acciones de efectos inmediatos y retardados, o también a través de algún presentimiento, se logra conocimiento sobre el momento de la muerte (III.22); efectuando el control mental sobre la amistad y otras cualidades similares, se logra reforzar la cualidad correspondiente (III.23); efectuando el control mental sobre diversas fuerzas, se logra fuerza comparable a la del elefante y otras de forma similar (III.24); con la concentración en la luz de la excepcional percepción de cualquier objeto, se logra conocimiento de lo sutil, lo oculto y lo distante en tal objeto (III.25); efectuando el control mental sobre el sol, se logra conocimiento sobre el cosmos (III.26); efectuando el control mental sobre la luna, se logra conocimiento del ordenamiento estelar (III.27); efectuando el control mental sobre la estrella polar, se logra conocimiento sobre el movimiento de las estrellas (III.28); efectuando el control mental sobre el centro energético del vientre, se logra conocimiento del sistema corporal (III.29); efectuando el control mental sobre la cavidad de la garganta, se eliminan las sensaciones de hambre y sed (III.30); efectuando el control mental sobre el conducto de la tortuga, en la región del pecho, se logra estabilidad emocional (III.31); efectuando el control mental sobre la luz localizada en la coronilla, se logra la visión de los seres perfectos (III.32); o todo el conocimiento, mediante un destello de iluminación espontánea (III.33); efectuando el control mental sobre el corazón se logra comprensión de la naturaleza de la mente (III.34); la experiencia humana es un conocimiento que no distingue entre el sí mismo completamente puro y el aspecto mas puro de la mente; efectuando el control mental sobre lo que depende solo de si mismo, distinto de lo que depende de otro, se logra el conocimiento del sí-mismo-esencial (III.35); como resultado del conocimiento del sí-mismo, se producen destellos de iluminación espontánea en relación con el oído, tacto, vista, gusto y olfato (III.36)

 

¿Qué hacer con las experiencias? (III.37)

Estos dominios de los sentidos son obstáculos para la interiorización completa sin semilla, pero supone logros en el estado de conciencia ordinario (III.37)

 

Más sobre saṃyama (III.38-III.48)

Cuando se debilita la causa del apego al propio cuerpo y se comprende el mecanismo de proyección mental, entonces es posible la penetración de la mente en otro cuerpo (III.38); con el dominio de la energía ascendente, se logran poderes extraordinarios como la levitación y el no sentirse afectado al caminar por el agua, el barro, las espinas, etcétera (III.39); con el dominio del aliento regulador se logra luminosidad incandescente para el cuerpo (III.40); efectuando el control mental sobre la relación entre el espacio vacío y el sentido del oído se logra audición excepcional (III.41); efectuando el control mental sobre la relación entre el espacio vacío y el cuerpo, y mediante la identificación completa con la ligereza del algodón, se logra atravesar el espacio (III.42); la actividad exterior real de la mente es el profundo estado mental sin conexión corporal; con él desaparece el velo que oculta la luz interior (III.43); efectuando el control mental sobre la forma física, la naturaleza esencial, la forma sutil, su interconexión y la finalidad de los elementos, se logra el dominio de esos mismos elementos (III.44); en consecuencia, del dominio de los elementos, surgen facultades extraordinarias como la de volverse diminuto y otras similares, la perfección del cuerpo y la no afectación por sus constituyentes (III.45); la perfección corporal se traduce en belleza de forma, gracia de movimientos, fuerza y resistencia extremas (III.46); efectuando el control mental sobre el proceso de percepción, la naturaleza esencial, la individualidad, su interconexión y la finalidad de los sentidos, se logra el dominio de esos mismos sentidos (III.47); así, con el dominio de los sentidos, se logra el desplazamiento instantáneo, la condición independiente de los sentidos y la conquista de la materia primera (III.48)

 

Renunciación y liberación (III.49-III.51)

La  mente, en cuanto logra el conocimiento de la diferencia entre el aspecto mas puro de la mente y el sí-mismo-esencial, adquiere supremacía sobre todos los estados de existencia (omnipotencia) y conocimiento total (omnisciencia) (III.49); a través del desapego incluso de la omnipotencia y la omnisciencia, una vez destruida la fuente de la imperfección, se logra el aislamiento trascendental de la pura observación (III.50); estar bien considerado socialmente o mediante visiones místicas por seres superiores no debe ser causa de orgullo o apego, pues pueden volver a surgir inclinaciones indeseables (III.51)

 

La discriminación mas elevada (III.52-III.55)

Efectuando el control mental sobre un instante y su sucesión por el instante siguiente se logra la sabiduría que nace del discernimiento (III.52); de ahí, de la sabiduría nacida del discernimiento entre un instante y su sucesión, se deriva el conocimiento de la diferencia entre objetos similares, ya que su diferencia no es discernible por medio del condicionamiento externo, las características sujetas al paso del tiempo y la posición en el espacio (III.53); así concluye la sabiduría que nace del discernimiento, que es el conocimiento liberador respecto a todas las cosas, en todo momento, por cualquier medio e instantáneo (III.54); finalmente, cuando el aspecto mas puro de la mente y el sí-mismo-esencial alcanzan la misma pureza, se produce el aislamiento trascendental de la pura observación (III.55)

 

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