Yogadarshana
Gheraṇḍa
Saṃhitā: mudrās
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Capítulo
tercero: MUDRĀS. Descripción de mudrās y bandhas.
3:1-3— Gheraṇḍa
dijo: hay veinticinco mudrās. Su práctica proporciona el triunfo al
yogui. Son los siguientes: mahāmudrā (gran sello); nabhomudrā (sello
etérico); uḍḍiyānabandha (contracción flotante); jālandarabhanda
(contracción de la garganta); mūlabandha (contracción raiz); mahābandha (gran contracción); mahāvedha
(gran penetrador); khecarīmudrā (sello de la lengua); viparītakaraṇīmudrā
(sello de la acción inversa); yonimudrā (sello del perineo); vajroṇīmudrā
(sello vajroṇī); śakticālanāmudrā
(sello agitador de la energía); taḍāgimudrā (sello del
tanque); māndukimudrā (sello de la rana); śāmbhavīmudrā
(sello de Śiva); pañcadhāraṇās (cinco
dhāraṇās o concentraciones) [1. pārthivīdhāraṇā
(tierra, mūlādhāracakra), 2) āmbhasīdhāraṇā
(agua, svādhiṣṭhānacakra), 3) āgneyīdhāraṇā
(fuego, maṇipūracakra); 4) vāyavīdhāraṇā
(aire, anāhatacakra); 5) ākāśīdhāraṇā
(espacio, viśuddhacakra)]; aśvinīmudrā (sello del caballo);
pāśinīmudrā (sello del
pájaro); kākīmudrā (sello del cuervo); mātanginīmudrā (sello del
elefante); bhujanginīmudrā (sello de la serpiente).
3:4-5— (Gheraṇḍa dijo:) Maheśvara
(Śiva), dirigiéndose a su esposa (Pārvatī), recitó
las ventajas de los mudrās como sigue: ¡Oh Devī, todos
estos mudrās cuyo conocimiento conduce a quien los practica a la
obtención de siddhis, deben mantenerse en gran secreto. No se han de
enseñar alegremente a cualquiera. Este conocimiento que no es facil de obtener
ni siquiera por los dioses mismos, proporciona felicidad al yogui!
3:6-7— Mahāmudrā: presionar con firmeza el
talón izquierdo contra el ano. Extender la pierna derecha y sujetar el dedo
gordo del pie con las manos. Contraer la garganta. Fijar la mirada en el entrecejo.
3:8— Esta técnica cura todas las enfermedades (abdominales)
y, en especial, la tisis, el estreñimiento, la inflamación del bazo, la
indigestión y la fiebre.
3:9— Nabhomudrā: en cualquier actividad y en
cualquier sitio, el yogui puede practicar nabhomudrā. Se lleva la
lengua hacia arriba (hacia el velo del paladar). Se suspende la respiración con
los pulmones llenos.
3:10— Uḍḍiyānabandha: contraer el
abdomen tanto por encima como por debajo del ombligo. Empujarlo hacia detrás,
de manera que los órganos abdominales se aplasten contra la columna vertebral.
Quien practique este vuelo (uḍḍiyāna) continuamente,
vencerá la muerte. Gracias a esta técnica, el “gran pájaro” (haṃsa),
la fuerza vital (prāṇa), es forzada insistentemente a “volar
hacia arriba” (uḍḍina), es decir, a ascender a lo largo del
canal central (suṣumnānāḍi).
3:11—Entre todos los bandhas, éste es el mejor. Con
su práctica completa se facilita la liberación.
3:12— Jālandarabhanda: contraer la garganta y
colocar la barbilla contra el pecho. Jālandarabhanda cierra los
dieciséis ādhāras. Practicado junto con mahāmudrā,
destruye la muerte.
3:13— Sus efectos han sido muy comprobados y proporciona
excelentes resultados. Quien lo practique durante seis meses, ciertamente
logrará su objetivo.
3:14— Mūlabandha: presionar el perineo con el
talón del pie izquierdo. Contraer el esfinter anal.
3:15— Colocar el talón derecho sobre los genitales.
Presionar contra el pubis. Contraer la región abdominal hacia la columna
vertebral. Este mūlabandha elimina
la decadencia.
3:16— Quien desee cruzar el océano de la existencia debe
practicar este mudrā en secreto.
3:17— Con mūlabandha se controla vāyu. Debe practicarse cuidadosa y
diligentemente.
3:18— Mahābandha: presionar el orificio anal
con el talón izquierdo. Presionar suavemente este talón con el talón derecho.
Lentamente y con cuidado contraer los músculos del recto
3:19— Al mismo tiempo, contraer los músculos del yoni
(perineo). Retener la respiración (con los pulmones llenos) en jālandharabandha.
Estas tres contracciones juntas (ano, perineo y garganta) constituyen mahābandha.
3:20— Mahābandha es el mayor de los bandhas.
Destruye la decadencia y la muerte. Gracias a su práctica, se realizan todos
los deseos.
3:21-22— Mahāvedha: igual que la belleza,
juventud y encanto de una mujer son inútiles sin un hombre (que la admire), así
son mūlabandha y mahābandha
sin mahāvedha. Sentarse en mahābandha y retener el
aliento con udānakumbhaka (retención del aliento con los pulmones
vacíos junto con uḍḍiyānabandha). Esto es mahāvedha,
el que da el éxito a los yoguis.
3:23-24— Quien practique diariamente mūlabandha y mahābandha con mahāvedha
es el mejor de los yoguis. Para él no existe el miedo a la muerte. La
decadencia no le alcanza. Los yoguis deben mantenerlo en secreto.
3:25— Khecarīmudrā: cortar el tendón
inferior de la lengua y mantenerla continuamente en movimiento. Frotarla con
mantequilla fresca. Tirar de ella (para alargarla) con un instrumento de acero.
3:26— Con la práctica continua se consigue alargar la
lengua. Se logra khecarīmudrā cuando la punta de la lengua
puede tocar el entrecejo.
3:27— A continuación, cuando se ha alargado suficientemente
la lengua: Llevar la lengua hacia arriba y hacia atrás para tocar el paladar.
Con la práctica, se alcanzan las cavidades nasales que comunican con el
interior de la boca. Cerrar estos orificios con la lengua (deteniendo la
respiración). Fijar la mirada en el entrecejo.
3:28— Con esta práctica desaparecen debilidad, hambre, sed
y pereza. No surgen enfermedades, decadencia o muerte. El cuerpo se vuelve
divino.
3:29— El cuerpo no puede ser quemado por el fuego, secado
por el aire o mojado por el agua. El cuerpo no puede ser mordido por las
serpientes.
3:30— El cuerpo se vuelve hermoso. El samādhi
se alcanza facilmente. Al tocar los orificios nasales internos con la lengua,
se experimentan diversos sabores.
3:31-32— Se experimentan nuevas sensaciones a medida que
fluye abundante néctar o ambrosía. Se aprecian sucesivamente sabores: salados,
alcalinos, amargos, astringentes, mantequilla, ghee, leche, cuajada,
suero, miel y jugo de palmera. Finalmente, se manifiesta el sabor del néctar.
3:33-35— Viparītakaraṇīmudrā:
el sol (plexo solar) se localiza debajo del ombligo. La luna se localiza en la
base del paladar. El proceso mediante el cual el sol asciende y la luna
desciende, se llama vipa. Es un mudrā secreto en todos los tantras.
Se coloca la cabeza en el suelo con las manos extendidas. Se levantan las
piernas y se mantiene la postura con firmeza.
3:36— Con su práctica constante desaparecen la muerte y la
decadencia. El yogui logra siddhis y no es destruido ni siquiera en pralaya
(disolución del universo al término de un periodo cósmico)
3:37-42— Yonimudrā: sentarse en siddhāsana.
Tapar los oidos con los pulgares, los ojos con los índices, las fosas nasales
con los medios, el labio superior con los anulares y el inferior con los
meñiques. Inhalar prāṇavāyu mediante kākīmudrā
y unirlo a apānavāyu. Visualizar los seis cakras en orden
(ascendente) hasta que despierte kuṇḍalinī. Repetir los
mantras hum y haṃsa. Llevar a śakti junto al jīva,
en el sahasrāracakra. Lleno de śakti, unida con el gran
Śiva, meditar en el supremo gozo. Contemplar la unión de Śiva
y Śakti en este mundo. Completamente extasiado, el yogui comprende
que él es Brahma. Esta práctica es un gran secreto, dificil de realizar
incluso para los deva. Quien perfecciona esta práctica entra realmente
en samādhi.
3:43-44— Con esta práctica, el yogui no resulta afectado por
las acciones (mas reprobables), como las de matar a un Brahma o a un
feto, beber alcohol o contaminar el lecho del guru. Todos los pecados,
tanto los mas graves como los mas leves, quedan completamente destruidos
gracias a esta práctica. Por tanto, quien aspire a la liberación deberá
efectuar esta práctica.
3:45— Vajroṇīmudrā: apoyar las dos
manos en el suelo. Levantar las dos piernas rectas. La cabeza no debe estar en
contacto con el suelo. Esta técnica despierta kuṇḍalinī
y da longevidad.
3:46-48— Esta práctica es la cumbre de las prácticas del
yoga. Facilita la iluminación y perfecciona al yogui. Con ella se logra bindusiddhi
(control sobre el semen) y, entonces, se puede lograr cualquier cosa. Aunque se
halle sumergido en una vida de placeres, el yogui alcanza la perfección con
esta práctica.
3:49— Śakticālana: la gran diosa kuṇḍalinī,
la energía del yo, la ātmaśakti, duerme en mūlādhāracakra.
Tiene la forma de una serpiente enroscada con tres vueltas y media.
3:50— Mientras permanezca dormida en el cuerpo, el jīva
es solo un animal, y no se produce el auténtico conocimiento aunque practique
durante diez millones de años.
3:51— Igual que una puerta se abre con una llave, la puerta
de Brahma se abre despertando kuṇḍalinī mediante
el Haṭha Yoga.
3:52— Ponerse una pieza de tela en la zona de los riñones y
sentarse en un lugar oculto, no desnudo, en una habitación exterior, para
practicar śakticālana.
3:53— La pieza de tela medirá un codo de largo (22,86 cm)
por cuatro dedos (7,62 cm) de ancho. Deberá ser suave, blanca y de un tejido de
calidad. Se mantendrá colocada firmemente en su sitio sujetándola con el katisūtra
(una cinta que se ata a las caderas).
3:54-55— Frotar el cuerpo con cenizas. Sentarse en siddhāsana.
Inhalar prāṇavāyu por ambas fosas nasales y unirlo
firmemente con apāna. Contraer el recto con cuidado mediante aśvinīmudrā
hasta que el vāyu penetre en suṣumnā y manifieste
claramente su presencia.
3:56— Reteniendo la respiración mediante kumbhaka,
la serpiente kuṇḍalinī se siente ahogada, se despierta
y se levanta hacia Brahmarandhra.
3:57— Yonimudrā no se completa ni se
perfecciona sin śakticālana. Primero se practicará śakticālana
y después se aprenderá yonimudrā.
3:58— ¡Oh, Chaṇḍa Kāpāli!, así
es śakticālana. Practica diariamente y con esmero.
3:59— Este mudrā debe mantenerse en secreto,
pues elimina la decadencia y la muerte. Por tanto, el yogui que desee la
perfección deberá practicarlo.
3:60— El yogui que lo practique diariamente llegará a ser
un siddha, alcanzará el vigrahasiddhi y curará todas sus
enfermedades.
3:61— Taḍāgimudrā: adoptar la
postura de paścimottānāsana. Ahuecar el abdomen, como si
fuera un tanque. Este es el taḍāgi mudrā (mudrā
del tanque) que detiene el envejecimiento y la muerte.
3:62— Māndukimudrā: mantener la boca
cerrada. Girar la punta de la lengua arriba y atrás, contra el paladar (como en
un salto de rana). Saborear lentamente el néctar sagrado (amṛta).
3:63— El cuerpo no enferma ni envejece. Se mantiene la
juventud y el cabello nunca encanece.
3:64— Śāmbhavī. se debe fijar la
mirada en el entrecejo y concentrarse en el si mismo esencial.
3:65— Los vedas, los śāstras y los purāṇas
son como mujeres públicas. Sin embargo, esta práctica debe mantenerse guardada
como una dama respetable.
3:66— Sin duda, quien domine esta técnica será similar a Adinātha
(Śiva), Nārāyaṇa (Viṣṇu)
y Brahma.
3:67— Maheśvara ha dicho: “realmente, quien
conoce śāmbhavī es Brahma”.
3:68— Pañcadhāraṇā: una vez
explicado śāmbhavī, escucha ahora los cinco dhāraṇās.
Con ellos se puede lograr cualquier cosa en este mundo.
3:69— Con su dominio se puede visitar el cielo (svargaloka)
a voluntad, se puede viajar a la velocidad del pensamiento y se puede caminar
por el aire.
3:70— Pārthivīdhāraṇā:
este tattva es de color amarillo verdoso, su bījamantra es lam,
su forma es cuadrada y Brahma es su deidad. Concentrar la mente y prāṇavāyu
en el elemento tierra mediante kumbhaka, durante un periodo de cinco ghaṭikās
(dos horas y media). También se denomina adhodhāraṇā.
Con su práctica se conquista este elemento y ninguno de sus constituyentes
podrá ya causar daño. Proporciona firmeza.
3:71— Quien practique esta
concentración conquistará la muerte y se convertirá en un siddha.
3:72— Āmbhasīdhāraṇā:
este tattva es de color blanco, como la flor kunda (jazmín), como
una concha marina o como la luna; su bījamantra es vam, su
forma es circular, como la de la luna, y Viṣṇu es su deidad.
Concentrar la mente y prāṇavāyu en el elemento agua
mediante kumbhaka, durante un periodo de cinco ghaṭikās
(dos horas y media). Esta técnica de concentración elimina todo dolor. Con
ella, el agua no puede causar daño alguno.
3:73-74— La muerte por ahogamiento no
alcanza a quien practica esta técnica, ni aún en las aguas mas profundas. Debe
mantenerse en gran secreto, pues su revelación anula sus efectos.
3:75— Āgneyīdhāraṇā:
este tattva es de color rojo, como el del insecto indra-gōp
y se halla situado en la región abdominal; su bījamantra es ram,
su forma es triangular, y Rudra (Śiva) es su deidad. Brilla
como un sol y confiere siddhis. Concentrar la mente y prāṇavāyu
en el elemento fuego mediante kumbhaka, durante un periodo de cinco ghaṭikās
(dos horas y media). Esta técnica de concentración elimina el temor a la muerte
dolorosa. Con ella, el fuego no puede causar daño alguno.
3:76— La muerte por el fuego no
alcanza al yogui que practica esta técnica.
3:77— Vāyavīdhāraṇā:
este tattva es de color negro, como el ungüento para los ojos; su bījamantra
es yam, e Īśvara es su deidad. Este tattva está
lleno de sattva. Concentrar la mente y prāṇavāyu
en el elemento aire mediante kumbhaka, durante un periodo de cinco ghaṭikās
(dos horas y media). Con esta técnica, el practicante puede caminar por el
aire.
3:78-79— El dominio de esta técnica
elimina la decadencia y la muerte y permite desplazarse por el aire. El aire no
mata a quien lo domina. No debe revelarse a los malvados o a los incrédulos,
pues se anularían sus efectos.
3:80— Ākāśīdhāraṇā:
este tattva es de color del agua pura de mar; su bījamantra
es ham, su forma es triangular, y Sadāśiva (Śiva)
es su deidad. Brilla como un sol y confiere siddhis. Concentrar la mente
y prāṇavāyu en el elemento éter mediante kumbhaka,
durante un periodo de cinco ghaṭikās (dos horas y media). Esta
técnica de concentración abre la puerta de la liberación.
3:81— Esta técnica es conocida solo
por el yogui auténtico. La muerte no le alcanza ni perece en el pralaya.
3:82— Aśvinī: contraer y dilatar repetidas
veces el esfinter anal. Esta práctica despierta kuṇḍalinī.
3:83— Esta técnica elimina las enfermedades del recto,
fortalece el cuerpo y evita la muerte prematura.
3:84— Pāśinī: colocar las dos piernas
en la espalda, detrás del cuello y mantenerlas firmes como un pāśa
(lazo para cazar pájaros). Esta práctica despierta kuṇḍalinī.
3:85— Esta técnica fortalece y aumenta la energía del
cuerpo. Debe practicarse con cuidado.
3:86— Kākīmudrā: contraer los labios
como el pico de un cuervo e inspirar lentamente. Este es el mudrā
del cuervo (kākī), que elimina todas las enfermedades.
3:87— Kākīmudrā es un gran mudrā
mantenido en secreto en todos los tantras. Con esta práctica se evita
toda enfermedad, como un cuervo.
3:88-89— Mātanginī: de pie y sumergido con
el agua hasta el cuello, absorber agua a través de las fosas nasales y
arrojarla por la boca; a continuación, aspirar agua por la boca y echarla por
la nariz (como un elefante). Repitiendo esta técnica una y otra vez se anula la
decadencia y la muerte.
3:90-91— Esta técnica debe ejercitarse en un lugar
solitario. Su práctica confiere la fuerza de un elefante y proporciona gran
placer al yogui. Debe ejercitarse con gran cuidado.
3:92— Bhujanginī: estirar un poco el cuello
hacia delante y tragar aire a través del esófago. Este mudrā de la
serpiente anula la decadencia y la muerte.
3:93— Esta técnica elimina rápidamente todas las
enfermedades intestinales, especialmente la indigestión y la dispepsia.
Beneficios de los mudrās
3:94— ¡Oh, Chaṇḍa Kāpāli!, así
te he mostrado los mudrās, perseguidos
por todos los siddhas y que anulan la decadencia y la muerte.
3:95— No deben enseñarse indiscriminadamente ni debe
revelarse a los malvados o a los incrédulos. Debe conservarse cuidadosamente en
secreto, aunque resulta dificil, incluso para los devas.
3:96— Estas técnicas que proporcionan felicidad y
liberación deben enseñarse a personas inocentes, calmadas y de mente tranquila,
devotas de su guru y que provengan de buena familia.
3:97— Su práctica diaria elimina todas las enfermedades y
aumenta el fuego gástrico.
3:98— Al practicante no le alcanzan ni la muerte ni la
decadencia; el agua, el aire y el fuego no le afectan.
3:99— Con su práctica se eliminan la tos, el asma, la
inflamación del bazo, la lepra y todo tipo de enfermedades.
3:100— ¡Oh, Chaṇḍa!, no hay nada mejor
para lograr siddhis.
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