Yoga Sūtras

Capítulo cuarto: sobre el Aislamiento Trascendental o Kaivalya Pāda

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Medios para lograr la experiencia (IV.1-IV.3)

Los poderes extraordinarios se adquieren de nacimiento, con plantas alucinógenas, recitando fórmulas místicas, con ascesis o con la interiorización completa (IV.1); la transformación en otra categoría de existencia es posible mediante un reajuste de la naturaleza esencial (IV.2); la causa instrumental inteligente no activa la naturaleza esencial, es decir, no inicia el proceso evolutivo, sino que se limita a elegir entre las distintas posibilidades; por tanto, actúa como el campesino, que riega el campo rompiendo las barreras que impiden el flujo del agua (IV.3)

 

Emergencia y dominio de la mente (IV.4-IV.6)

Las diferentes mentes creadas artificialmente por el yogui surgen de la pura conciencia de existencia (IV.4); aunque desarrollen distinta actividad, una sola mente es la causa primera de todas las demás (IV.5); entre éstas distintas mentes que coexisten, la que proviene de la meditación se libera de los vestigios de las impresiones acumuladas en el pasado (IV.6)

 

Acciones y karma (IV.7-IV.8)

Las consecuencias de las acciones del yogui, cuya conciencia proviene de la meditación, no son ni blancas ni negras, mientras que las de los otros son de tres tipos (IV.7); en estos tres tipos de consecuencias, la manifestación de los impulsos potenciales se corresponde expresamente con la maduración de sus acciones concretas (IV.8)

 

Impresiones subliminales (IV.9-IV.12)

incluso aunque los impulsos potenciales puedan estar separados de las acciones que los ocasionan por razones de categoría de existencia, lugar y tiempo, existe una relación causal entre ambos porque el subconsciente y las impresiones subliminales poseen la misma apariencia (IV.9); y no hay comienzo de los impulsos potenciales, a causa de la eternidad del deseo primario que generan (IV.10); dada la interconexión de los impulsos potenciales por medio de su causa, es decir de la ignorancia esencial, del resultado de las acciones y de los objetos soporte del substrato mental, se sigue que cuando ellos desaparecen, aquellos impulsos potenciales desaparecen también (IV.11); la concepción de pasado y futuro existe como tal, es decir, en su propia naturaleza, debido a las distintas trayectorias de pasado, presente y futuro de las características de las cosas (IV.12)

 

Objetos y los tres guṇas (IV.13-IV.14)

Estas características de las cosas pueden ser evidentes o sutiles, y su naturaleza son los constituyentes fundamentales (IV.13); la apariencia de realidad del objeto se debe a la armonía en en la transformación de sus constituyentes fundamentales (IV.14)

 

La mente percibe objetos (IV.15-IV.17)

Debido a la variedad de mentes en oposición a la singularidad del objeto, hay distintos niveles de existencia para el objeto y su conocimiento (IV.15); además, un objeto no depende de una sola mente; porque si fuese así, ¿qué sucedería entonces cuando el objeto no fuera experimentado o conocido por esa mente? (IV.16); un objeto es relativamente conocido o desconocido según como dicho objeto influya en la modificación de la mente (IV.17)

 

Iluminación de la mente (IV.18-IV.21)

Las fluctuaciones de la mente son siempre conocidas, a causa de la inmutabilidad del si-mismo-esencial, que es su dueño (IV.18); la mente no se percibe a sí misma, pues también ella es algo perceptible (IV.19); y, puesto que la mente es algo perceptible, no se puede ser consciente de ella y del objeto al mismo tiempo (IV.20); si la mente fuese un objeto de conocimiento para otra mente, esto conduciría a una regresión al infinito entre ideas sucesivas y también a la confusión de los recuerdos (IV.21)

 

Buddhi y liberación (IV.22-IV.26)

La inmutable conciencia trascendental del sí-mismo-esencial experimenta sus propias ideas a raíz de la aparición de la forma en la mente (IV.22); siempre que la mente resulte coloreada por el observador y lo observado, podrá percibir cualquier objeto (IV.23); la mente, aunque diversificada a través de incontables impulsos potenciales, actúa para el observador, pues su existencia se debe a la actividad colaborativa (IV.24); para quien comprende la diferencia entre el observador y la mente, cesa la consideración sobre su propio ser (IV.25); entonces la mente, a través del conocimiento de la diferencia entre el observador y la mente, se encamina hacia el aislamiento trascendental de la pura observación (IV.26)

 

Interrupciones en la liberación (IV.27-IV.28)

En los intervalos de esta mente que involuciona, surgen otras nuevas ideas a causa de las impresiones latentes (IV.27); la cesación de las impresiones latentes se lleva a cabo de igual forma que la ya descrita para las causas de aflicción en II.10 (IV.28)

 

Liberación perpetua (IV.29-IV.30)

Cuando la mente posee conocimiento discriminatorio y actúa siempre con total desinterés, incluso con respecto a la comprensión mas profunda, alcanza la interiorización completa denominada “abundancia [nube] de virtudes [santidad]” (IV.29); a éste nivel de perfección, se desvanece toda acción basada en las causas de aflicción (IV.30)

 

Los objetos de conocimiento son pocos (IV.31)

Entonces, a causa de la inmensidad del conocimiento alcanzado, que ha eliminado todo obstáculo e impureza, poco queda por conocer (IV.31)

 

Los guṇas después de la liberación (IV.32-IV.34)

En consecuencia, finaliza el proceso de transformación de los elementos fundamentales de la naturaleza, al haberse cumplido su razón de ser (IV.32); el proceso que sigue a cada instante, es perceptible en el punto final de una transformación concreta (IV.33); finalmente, la involución de los constituyentes fundamentales de la naturaleza, desprovistos de todo sentido para el sí-mismo-esencial, es el aislamiento trascendental de la pura observación, el establecimiento en si misma de la energía subyacente a la conciencia (IV.34)

 

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