El sí mismo trascendental o auténtica naturaleza
En Yoga, el sí mismo o auténtica naturaleza de cada persona es algo irreconocible desde el estado habitual de conciencia; solamente puede percibirse su claridad cuando se obtiene un destello de puro conocimiento, trascendiendo las limitaciones del tiempo y del espacio, bajo el profundo estado de interiorización sin análisis sutil del objeto (nirvichârasamâdhi) (I.47).
Bajo dicho estado de conciencia se comprende totalmente al ser verdadero y, como consecuencia, se transforma el carácter del individuo de tal forma que ya no le afecta nada en este mundo, llegando a desvincularse a voluntad y por completo de todo condicionamiento (I.16).
En los Yoga Sûtra de Patañjali, se pone especial énfasis en considerar al sí mismo como al conocedor u observador de las experiencias (drashta), poniendo de relieve la característica de sujeto frente a todo objeto de conocimiento. Mas aún, se llega a definir al sí mismo como simple acto de observación, tan puro que no resulta afectado ni siquiera por las experiencias observadas (II.20)
Esto es así al considerar que el auténtico ser de cada uno es conciencia-energía pura, inmutable, inmodificable y, por tanto, siempre observador, sin verse afectado por las fluctuaciones mentales (IV.18)
Sin embargo, ¿no parece absurdo que el yo empírico esté condenado a sufrir y luchar por una libertad que el sí mismo ya posee?
El ser verdadero es la “esencia” de todo, lo “uno” en la multiplicidad. Puede resultar paradójico tratar de comprenderlo desde el estado limitado de conciencia ordinaria pero, efectuando un esfuerzo de imaginación, se puede considerar como que es absolutamente todo (incluida la nada, incluido lo absurdo, incluidos todos los opuestos).
En este sentido, es simultáneamente todos los pares de opuestos (el Tao de Lao Tsé), es decir, activo e inactivo, permanente e impermanente, espíritu y materia. Pero, desde la perspectiva ordinaria bajo la cual se contempla el hecho consumado de la ignorancia de su auténtico ser, debe tomarse partido por una de las dos condiciones (Yin o Yang). Siendo consecuentes con el razonamiento lógico, el Yoga considera al ser verdadero como asimilado al “sí mismo trascendental” o puro espíritu (purusha) del sistema sâmkhya (de hecho en algunos aforismos se utiliza este apelativo) asignándole las siguientes características que lo definen:
— Es eterno, inmutable, perfecto y autónomo; esencialmente inactivo;
— Es la conciencia-energía (citishakti), sujeto del conocimiento;
— Sin cualidades, ni deseos o sentimientos de felicidad o de amor, que implicarían imperfección;
— Es el testigo o espectador (drashta) de todas las experiencias psicomentales.
Por otro lado, de alguna forma incomprensible bajo el estado de conciencia ordinario, el sí mismo se encuentra conectado con el complejo mental y observa a través de éste el mundo exterior (IV.24).
De hecho, mientras no se logre la comprensión del ser interior, éste último se hallará identificado con el complejo mental; y, dado que dicho complejo mental existe para captar el mundo exterior, el sí mismo se constituye como receptor de tales experiencias y “dependiente” en cierto modo de la mente (III.35).
El Aislamiento Trascendental del sí mismo tendrá lugar cuando el yogui logre la desconexión entre la mente y su ser real, destruyendo así la ignorancia esencial sobre su auténtica naturaleza (II.25).
En los Yoga Sûtra, el significado de purusha se asocia con distintas metáforas:
|
|
|
Metáfora de “otroidad” |
|
|
|
|
|
para |
|
|
|
Metáfora de “observación” |
drashtri |
purusha |
svâmi |
Metáfora de “posesión” |
|
drigshakti |
prabhu |
|||
|
drish |
grahîtri |
|||
|
drishimâtra |
|
|||
|
|
|
cit citishakti |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Metáfora de “conocimiento” |
|
|
© Yogadarshana – Yoga y Meditacion